Antecedentes.
Naranjan, es una comunidad P'urhepecha, el libro de la Relación de Michoacán lo menciona como uno de los pueblos originarios de lo que hoy es la cultura P’urhepecha que habitaron el linaje de los “Zizánvanachan” como eran conocidos. Hasta ese sitio llegó Hiré Ticátame, específicamente al monte Virúguarapexo, cerca de Çacapo tacánendan (Hoy Malpaís de Zacapu) y traía consigo a su dios Curícaueri (Kurhíkuaeri). Coincidencia que ambos linajes compartían la misma veneración hacia el mismo dios.

Curícaueri, que también era representado con el Fuego era alimentado con carne de Venado y la piel del mismo servía para cubrirlo y protegerlo, tomando de esta manera a este animal como sagrado.

De ahí la creencia que se tiene sobre las ceremonias que se pudieron ofrecer a Curícaueri donde tenían como elemento central al venado como un animal sagrado, hoy en día la comunidad celebra año con año la danza del Puki (Puma o León de montaña, ya extinto y que habito la zona montañosa de Michoacán), justo en el mes otoñal de octubre fecha que es considerada “época de abundancia”, por el hecho de que se acerca la cosecha de sus principales frutos como son: frijol, calabaza, trigo, haba, lenteja y el maíz como principal grano en la dieta de los lugareños.

Se piensa que es de esta manera cómo surge la danza del Puki, inicialmente como un ritual dedicado a venerar a su dios Curicaueri, que posteriormente con la llegada de los españoles en el siglo XIII se modifica sustancialmente y se presenta en lo que hoy conocemos como una danza pagana, para venerar a la virgen del Rosario. Donde los actores son varios y muy diversos, los pukiicha, el negrito, los “monarcos”, “las malinches” y “uárhicha”.

Funcionándose de esta manera originarios, españoles y negros por medio de la religión y la tradición.