Por: Sandra Jasmn Gutirrez De Jess
Comunidad de Huecorio
30 de Julio, 2016

En este breve espacio me gustara ofrecer una reflexin sobre la importancia del idioma p’urhpecha y su reproduccin, que conlleva a encontrarnos con lo ms profundo de nuestro ser. Las palabras que aqu comparto nacen a partir de mi participacin en el Primer diplomado de la Lengua P’urhpecha. Bases para la documentacin lingstica, en la Comunidad Purpecha de Santa F de la Laguna del 25 al 29 de julio de este ao. Una de las grandes causas que me motivaron a asistir a este taller tiene que ver con la situacin lingstica de mi comunidad. Es decir, Huecorio aunque es una comunidad de origen p’urhpecha, la lengua materna ha desaparecido a excepcin de algunas palabras aisladas que usamos en nuestra comunidad para referirnos a ciertos objetos o eventos, pero que sin embargo poco hacemos por preguntar cul es nuestro origen, o ms an, porque hemos dejado morir nuestra lengua.

Huecorio proviene del vocablo p’urhpecha uekrhini, que significa “caerse de lo alto.” De esta manera al agregarse el morfema o (locativo de lugar o residencia) a la raiz verbal ueko, le da el significado de “lugar de la cada.” Aunque la historia sobre la comunidad ha sido difcil de recolectar, particularmente a travs de la historia oral ya que entre los pobladores es muy poco lo que se sabe sobre nuestro pasado antiguo, se conocen algunas versiones sobre el origen de la comunidad. Segn la primera versin, el rey P’urhpecha Taricuri caminaba por la vereda comnmente conocida como la uekrincha —un camino empinado localizado en la parte posterior del templo desde donde se aprecia una agradable vista hacia el lago de Ptzcuaro y los alrededores de la comunidad— cuando de repente se tropez y cay al suelo. Al ser el irecha una figura importante, la gente comenz a identificar este lugar relacionndolo con este acontecimiento.

La segunda historia, relatada por un poblador de la comunidad, se refiere a la cada de una roca del espacio, un meteorito, que cay en el lugar donde hoy est asentado Huecorio, el cual fue observado por los antiguos que al contemplar dicho acontecimiento dieron nombre al lugar. De acuerdo a algunas fuentes escritas, la cada de esta roca abri la tierra provocando un ruido muy intenso y ofreciendo un panorama que no poda pasar desapercibido: “un cuerpo celeste de color rojo encendido y destellante como enorme bola de fuego se convirti en enorme piedra y en su cada arrancaba rboles, destruyendo todo a su paso… con un ruido fragoroso, hasta caer y hundirse… cerca del punto conocido como Huecorio, lugar de la cada” (Ruiz 1981). El punto a donde quiero llegar con estos breves relatos es que, en nuestros orgenes, se pensaba y nombraba al mundo en lengua p’urhpecha. Sin embargo, hoy concebimos y nombramos el mundo en espaol, la lengua de nuestros colonizadores, y muchos de nosotros tambin lo hacemos en ingls a causa de la migracin, pero que a final de cuentas tambin es una segunda forma de colonizacin y de opresin.

En estas lneas me permito hablar con toda franqueza sobre la situacin lingstica y cultural de mi comunidad porque creo que es necesario hacerlo antes de que sea demasiado tarde. Ya no podemos quedarnos callados, asumiendo una actitud pasiva ante los mltiples desafos que amenazan con la desaparicin de lo que an nos queda. Uno de los temas claves del diplomado en Santa Fe de la Laguna fue el plantear, reflexionar y hacer un diagnstico sobre el uso, desaparicin y rescate de la lengua p’urhpecha en las comunidades de las cuatro regiones. En este sentido, uno de los puntos compartidos por todos los participantes fue la desaparicin de la lengua p’urhpecha. Aunque esta no se encuentra en inminente peligro de extincin, hay comunidades que enfrentan una situacin crtica y en este caso es imprescindible preguntarnos, qu hacemos para que la lengua materna no se siga perdiendo ms? Y en el caso especfico de mi comunidad, qu hacemos para reintroducir el uso de la lengua en comunidades que la han perdido completamente?

Ms all del sonido tan clido y musical que deleita al odo, la lengua p’urhpecha es una puerta que nos muestra el camino hacia la cultura, historia y cosmovisin p’urhpecha. Esta nos muestra de cmo nuestros antepasados entendan, nombraban e interpretaban el mundo y como los nativo hablantes del p’urhpecha lo siguen haciendo hasta el da de hoy. Ciertamente hay cuestiones tcnicas y prcticas que hay que tomar en cuenta, y por ello uno de los motivos principales de este diplomado: el consensar una forma de escritura que permita a todos los p’urhepecha de las cuatro regiones a la hora de escribir, comunicarnos y entendernos. Sin embargo, lo ms importante es generar el uso y la reproduccin de la lengua a travs de la enseanza de esta a las futuras generaciones, sea cual sea la variante que se hable. Con esto no pretendo restar importancia a las crticas y debates que existen en torno a la estandarizacin de un alfabeto p’urhpecha, pero si podemos tomar los puntos de convergencia que apuntan directamente al rescate y reforzamiento del uso continuo de la lengua.

Sin embargo, tampoco podemos ignorar cuales han sido las causas que han propiciado la prdida de la lengua y qu podemos hacer para contrarrestar sus efectos. En mi comunidad (Huecorio) ms del 50% de la poblacin tiene su residencia permanente en algn lugar de la unin americana, particularmente en los estados de California y Nevada. Aunque bien es sabido que la migracin que se da en las comunidades p’urhpecha lleva consigo un proceso de apropiacin de los espacios urbanos, ya sea en las grandes ciudades a nivel nacional o en los Estados Unidos donde la identidad, la cultura y la lengua se van reproduciendo a travs de distintos mecanismos (que han sido poco abordados en estudios enfocados en procesos identitarios y culturales desde una perspectiva transnacional), tambin es cierto que esto ha provocado que enfrentemos desafos enormes. Muchas veces los migrantes indgenas, en este caso los P’urhpecha, se enfrentan a un doble proceso de colonizacin y discriminacin.

Es decir, primero se encuentra la discriminacin y racismo en Mxico donde existe una grave crisis de derechos humanos, represin e injusticia social en el campo, particularmente en los territorios habitados por los pueblos indgenas; y segundo se encuentra nuevamente la discriminacin y el racismo en Estados Unidos, no slo por los patrones que los explotan pagndoles un sueldo miserable, sino tambin por los propios paisanos mexicanos. Y no est dems mencionar que los procesos de castellanizacin y de educacin escolarizada, tan ignorantes de las historias, lenguas y culturas de los pueblos originarios han sido tambin una de las causas fundamentales del declive de las lenguas indgenas.

A donde quiero llegar con todo esto es que es importante determinar los procesos histricos que han sido negativos para nuestras culturas y los desafos que actualmente enfrentamos para as buscar la forma de contrarrestarlos. Esto me hace recordar lo que dijera el activista Oglala Lakota Sioux, Russell Means, fundador y lder del Movimiento Indgena Norteamericano a finales de la dcada de los 60s del siglo XX (AIM por sus siglas en ingls), “un pueblo que no conoce su historia no tiene futuro.” Ante todo, esto una cosa es totalmente cierta, el imperialismo nos est esclavizando y no esperemos que este mismo sistema que nos explota, expolia y mata a diario nos brinde el cambio que necesitamos. Para combatir este parsito es necesario una transformacin que empiece desde abajo y muy dentro de nosotros mismos ya que el imperialismo involucra la asimilacin a una cultura e ideologa consumista, capitalista e individualista que nos mantiene sumisos e incapaces de cuestionar estos cambios y de pensar como una colectividad.

Las polticas de estado, particularmente desde el Mxico independiente, junto con las reformas estructurales derivadas del sistema neoliberal y el imperialismo nos han deshumanizado. Y en medio de estos procesos suicidas es relevante hacer una pregunta, quiz un tanto irnica pero que es necesaria: Cmo hacer para que los seres humanos nos volvamos ms humanos? Y es ah donde los pueblos originarios tienen mucho que ensear. Han sido casi cinco siglos de genocidio y violencia sistematizada, los cuales no han podido exterminar a las lenguas y culturas originarias. Algunas han perecido, pero muchas otras siguen vivas, reproducindose da con da a pesar de los desafos que hemos enfrentado a travs del tiempo.

Y con la lengua se ha conservado la historia y memoria colectiva de los pueblos, que no olvidan que el mundo es una red de relaciones, no solamente con los seres humanos entre s, sino con los seres no-humanos, con los elementos sagrados que nos dan vida y con nuestra madre tierra, de la que nacimos y a la que volvemos porque somos parte de un proceso de retroalimentacin. Esto no quiere decir que un nativo hablante automticamente es portador de estos principios ya que la colonizacin y la modernidad nos ha bombardeado con misiles cargados de ideas y prcticas ajenas a nuestras comunidades. Lo que s quiero enfatizar es que la lengua y los saberes p’urhpecha estn interrelacionados y se reconfiguran y transmiten dentro de la vida comunitaria. Es decir, el ser-p’urhpecha y el hacer-p’urhpecha son procesos que se van tejiendo mutuamente dentro de las prcticas comunitarias.

El capitalismo nos desmiembra de nuestras comunidades y nos convierte en mquinas de produccin, olvidndonos de lo realmente esencial: nuestras races, nuestra historia, nuestra lengua, nuestra tierra, nuestra vida comunitaria que nos muestra cmo ayudarnos los unos a los otros, as como tambin la importancia del trabajo colectivo, y finalmente nos ensea a respetar a todos los seres que somos parte de la creacin. En una frase, en nuestras comunidades aprendemos a ser ms humanos. Menciono todo esto porque el ignorar nuestra lengua y nuestra historia nos puede mantener aletargados, incapaces de mirar ms all de nosotros mismos como individuos en busca de beneficios personales en lugar de observar e integrarnos a la totalidad del universo. Es cuando tomamos consciencia plena de estos procesos que podemos comenzar a generar un cambio que posibilite la supervivencia de la lengua y la cultura.

Estas lneas no son ms que mi sentir pensar como integrante de una comunidad que ha perdido la lengua pero que sin embargo intentamos da con da de rescatar lo que hemos abandonado y de reforzar y conservar lo que nos queda. Aunque nuestras comunidades han experimentado procesos muy particulares, muchos de nosotros compartimos la misma preocupacin e impotencia al slo pensar que nuestra cultura y nuestra lengua algn da desaparezcan, y con ellas se vayan tambin nuestra historia y todo lo que somos. A final de cuentas creo que el propsito fundamental de todos los esfuerzos de revitalizacin lingstica que se han llevado a cabo es el que sepamos pensar, nombrar, actuar, ensear y aprender en p’urhpecha.

Con esto no quiero decir que el espaol no es importante. Todo lo contrario, es necesario para poder navegar en el sistema del que somos parte. Sin embargo, es el p’urhpecha el que debe reproducirse y reforzarse desde el hogar hasta los espacios pblicos, porque el uso y la reproduccin de la lengua son tambin una forma de resistencia y autonoma. Y finalmente, los que estamos recuperando esa parte de nuestra identidad, ojal que algn da podamos expresarnos enteramente en la lengua de nuestros abuelos y que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y todas las generaciones que vendrn hagan lo mismo. Es con el uso y la transmisin de nuestra lengua que se puede revertir parte del proceso de colonizacin, que, a pesar de casi medio milenio, no ha podido doblegarnos.