Mensaje en Uéxurhini Iauatsen (Año Nahuatzen). Leído momentos antes del encendido del Fuego en la celebración de Kurhikuaeri K'uinchekua, por el T'eruncheti de Nahuatzen.

Compañeros, nosotros los que hoy nos hemos reunido aquí, en esta noche en que estamos celebrando nuestra Fiesta de Kurhikuaeri K’uínchekua, nosotros los que vivimos en la Región del Lago, nosotros los que hemos llegado de la Cañada, nosotros los que hemos venido de la Ciénaga de Zacapu, nosotros los que habitamos la Meseta, nosotros declaramos a una sola voz y en junta con la voz de nuestros antepasados que en cuanto todos terminemos de retomar nuestro destino en nuestras manos, un nuevo volcán de carácter social estallará en nuestras tierras.

En esta noche de gracia y al calor y la luz del Fuego Nuevo, nos queda ya muy en claro que así como sin el conocimiento y la puesta en práctica de nuestros valores p’urhépecha: ánchikuarhikua, jakajkukua, kaxúmbikua y p’urhejkukua, también sin la reapropiación de nuestro territorio nunca podremos tener autonomía. Nos queda también muy en claro que la resistencia que hemos sostenido durante 500 años debemos llevarla a término ya. Porque ya no podemos ni debemos aceptar seguir siendo subyugados. Porque la realidad que hasta hoy hemos estado soportando contradice todas nuestras raíces culturales y nuestro concepto mismo de dignidad. Ya no es justo que nuestras comunidades continúen ocupando la escala más baja de la escala social; ni que sigamos insertos en una estructura de dominación, ni que nuestra población continúe subordinada. Tampoco es justo que vivamos frente a toda una barrera de prejuicios: discriminación racial, tratamiento desigual, dependencia económica, centralismo religioso, control político. O que ninguna de las garantías individuales que consagra la Constitución ampare legalmente el ejercicio de nuestros derechos colectivos.

Que quede bien claro: lo que nosotros reclamamos es nuestro derecho a usufructuar nuestro territorio, nuestro derecho a vivir nuestra cultura y nuestro derecho a la diferencia como rango constitucional. Buscamos carta de ciudadanía a nuestros sistemas propios de organización y gobierno comunitarios y al usufructo de los recursos naturales que contiene nuestro territorio. No debiera ser tan difícil de entender. Si para los otros resulta obvio que el derecho de un individuo termina donde empieza el del otro, ¿por qué no entender también que para nosotros los P'urhépecha resulta igualmente claro que el derecho de cualquier otra cultura termina donde la nuestra comienza? Por eso en esta noche a la luz del fuego nuevo lanzamos este grito: sin territorio no puede haber pueblo. A nosotros nos queda muy en claro que territorio es algo mucho más grande que una posesión que hoy se da y mañana puede no darse. Porque territorio conlleva lazos de sangre. Porque territorio no es otra cosa que una relación sagrada con la madre tierra. Que eso es lo que nos avisan nuestra Eratsikua y nuestra Jánhaskua tuá anapuecha.

Por eso esta celebración del Ch'jipiri Jimbanhi que estamos haciendo, cuando ya la nebulosa de Orión está arriba de nuestras cabezas, cuando está a unos momentos de comenzar nuestro Jimbanhi Uéxurhini, precisamente cuando hemos estado invocando la luz de Ireti Tikatame, y también de Tariákuri, Irépani, Ikingarhini y Tanhaxoani para que nos asistan en el camino, pedimos a Nana Kuerajperi que nos regale su Miakuani para llegar y conquistar nuestro destino. Sólo de esa manera podremos alcanzar la kaxumbekua. Es por eso que a punto de frotar los pedernales para que salte la chispa que va a encender el Ch’ipiri Jimbanhi queremos gritar a los cuatro vientos, en qué consiste Ánchikuarhikueri ambé, en qué consiste Kaxumbekueri ambé, en qué consiste Jakajkukueri ambé y en qué consiste P’urhejkukueri ambé:

Ánchikuarhikueri ambé lo tiene una comunidad cada vez que trabaja para asegurar su sostén. Una vez que lo consigue, se vuelve una comunidad andakuti. Sin embargo, hay que tener muy en claro que el sostén sólo se consigue de manera digna, no cuando se trabajan tierras ajenas, sino cuando éste viene de trabajar el propio territorio. Kaxumbekueri ambé lo tiene una comunidad cuando ella misma se tiene respeto y cuando respetándose a sí misma respeta a las demás y vive en paz con ellas. Una vez que lo consigue, se vuelve una comunidad andakuti. Sin embargo, hay que tener muy en claro que la dignidad sólo se consigue cuando una comunidad ha sabido salvaguardar su territorio. Jakajkukueri ambé lo tiene una comunidad cuando cree en sí misma, cuando cree en las demás y cuando cree y practica las enseñanzas que le dejaron sus antepasados. Una vez que lo consigue, se vuelve una comunidad andakuti. Sin embargo, hay que tener muy en claro que la jakajkukua sólo se consigue cuando una comunidad ha podido recorrer y conocer su territorio. P'urhejkukueri ambé lo tiene una comunidad cuando se decide a defenderse y a defender a las demás, cuando no teme entablar una lucha sin cuartel por rescatar, conservar y trabajar su territorio. Sin embargo, hay que tener muy en claro que la P'urhejkukua sólo se consigue cuando una comunidad ha podido rescatar su territorio. Una vez que lo consigue, se vuelve una comunidad andakuti.

Por tanto, en esta noche de noches en que inicia ya el Ch'jipiri Jimbanhi nosotros queremos dejar muy en claro que queremos ser p’urhépecha porque desde este momento estamos decididos a Tanhaxutantani, a P'ískuntani y a Patsani nuestro territorio:

Juchari ka nómateru némecheri,
mintsitarhu anapu jiuakuarhikuesti,
iámindu uinapikua jimbó miáparini:
juchari echeri,
juchari echerio,
juchari ánchikuarhikua,
juchari jakajkukua,
juchari kaxumbekua,
juchari p’urhejkukua,
juchari mimíxekua,
juchari ambonhaskua
indeksïsti:
¡juchari uinapikua!
¡juchari uinapikua!
¡juchari uinapikua!
¡juchari uinapikua!


Iauatseni, ma inchamani tsimani kutsï 2013