Naná Angeles Huacúz, de Santa Fe de la Laguna, madre de Carlos Cesar Cruz Huacúz, uno de los estudiantes P'urhépecha reprimidos, encarcelados y torturados. Con justa razón dijo que no se iría del palacio de gobierno, sin que antes se hiciera justicia por su hijo (morador de una casa de estudiante).
Por: Raúl Cruz Sebastián
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“El poder y las personas que lo detentan desean una población pasiva. Para ir en contra de sus deseos hemos de abandonar la pasibilidad. Hay diferentes maneras para ello. Parte de esta posición activa tiene que ver con el conocimiento, en el sentido de plantearse preguntas que deben de ser contestadas y en buscar y generar conocimiento a través de la participación. Una posible vía es hacer nuestra propia investigación, valorando fuentes primarias y secundarias, interpretando aquello que no ha sido suficientemente considerado. Sus resultados pueden contribuir a cambiar la forma de pensar, ya que la investigación real es simple una actividad colectiva cuyos resultados cambian la conciencia, la compresión y nos llevan hacia una acción constructiva”.(1)

El pasado sábado 28 de abril del presente por la madrugada en Comachuèn nos despertó los tocadiscos donde anunciaba que había una represión hacia los estudiantes de las comunidades indígenas que están en las casas del estudiante en la ciudad de Morelia. La joven que anunciaba invitaba a todos los padres de familia y a las personas solidarias que se trasladaran y participaran en la concentración y en la movilización en apoyo a los jóvenes estudiantes que han sido brutal y irracionalmente reprimidos en un acontecimiento inédito de la historia de nuestra Universidad Michoacana durante los últimos dos décadas.

Las Casas del Estudiante no son regalos, ni obsequios de ningún político de los tres niveles de gobierno, de algún hermano de la caridad, sino que son conquistas sociales que ha costado trabajo, lucha, sangre, cárcel para que el hijo del campesino, del purhépecha, del obrero y del pequeño comerciante tuvieran un lugar donde estudiar su nivel medio y superior, sin embargo, reconocemos también quienes hemos estado en ellas en algún tiempo pasado, que en los últimos años se han venido perdiendo los verdaderos principios y el respeto por los reglamentos que cada uno de ellos tiene y rige en el interior de estos albergues universitarios.

Así como la pérdida del trabajo y la solidaridad con toda la sociedad más desprotegida, y ya no tienen esa base social como en los tiempos anteriores por que muchos de sus dirigentes los “controlan los políticos” y los utilizan para hechos de violencia tal como lo hemos visto en las imágenes de los medios televisivos en días pasados. Si son fundamentales los ideales pero hay que luchar con lo mejor posible y exigir lo que realmente valga la pena, sin caer en las demandas una tanto ridículas, No obstante, esto no es razón suficiente para que las fuerzas del Estado entren por la madrugada de manera brutal a estos albergues universitarios, como si estuvieran desmantelando una casa de los peores delincuentes, en una intervención desigual, porque ellos (los granaderos) son adiestrados, armados incluso, drogados y alcoholizados, ante jóvenes que internamente tienen problemas porque muchos de ellos no están de acuerdo en la forma de proceder de la violencia de estos grupos, es decir, el 35 % de la población de estos espacios son de comunidades indígenas P'urhépecha que con anhelo buscan estudiar y terminar una carrera universitaria. Pero como lo defiende Chomsky “el poder está localizada en manos de grupos privilegiados y que debe combatirse la concentración de poder que estos grupos pretenden”.(2)

La opinión pública que no lee y no investiga, se han ido con la finta de los medios de comunicación principalmente las televisoras una buena parte de la población moreliana se la ha creído y se han tragado todo este montaje mediático. Durante algunos años se han venido hablando de la reglamentación y las casas en su mayoría si han dicho que sí, incluso, están disponibles en apoyar en esto pero ¿Quiénes son los que se han opuesta a esta reglamentación?, resulta paradójico, son los mismos políticos, que se han adueñado de estos espacios y son ellos los que no quieren sacar sus manos sucias de estos albergues. Chomsky “critica fuertemente a personas dedicadas a la política y a la politología que realizan el todo por el pueblo pero sin el pueblo. Quienes detentan el poder no van a querer verse bajo ningún tipo de control popular y democrático, y es algo más que una cuestión de política de derechas o de izquierdas, no solo es un posicionamiento de liberales capitalistas”.(3)

Ahora bien, esto es un pleito entre “políticos” ellos conocen a sus “Jóvenes” que les hacen el trabajo sucio ¿Por qué no arreglan esto entre ellos en otros lugares y en otra forma? ¿Por qué buscan confundir a la opinión pública?, ¿Por qué antellevan a jóvenes inocentes? como ante toda acción hay una reacción hemos estado viendo la movilización diaria en la ciudad de Morelia en contra de la política represora del Gobierno de Fausto Vallejo, en muchas comunidades los padres de familia están esperando y buscando a sus hijos e hijas y ellos no aparecen, a raíz de esta represión se han generando un gran descontento en las comunidades purhépecha de las cuatro regiones del pueblo purhépecha, incluso, de aquellas personas que votaron por ellos en las pasadas elecciones, ahora se encuentran indignados y enardecidos, por ello nos sumamos a las exigencias, de alto a la represión del movimiento social, respeto a la autonomía Universitaria, la inmediata liberación de estudiantes encarcelados en el Cerezo Mil Cumbres.

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Fuentes citadas:
1.- Noam Chomsky, Perspectivas sobre el poder, Edit. Apertura, 2011. Pág. 12
2.- Noam Chomsky, Perspectivas sobre el poder, Edit. Apertura, 2011. Pág. 8
3.- Noam Chomsky, Perspectivas sobre el poder, Edit. Apertura, 2011. Pág. 9