DECLARACIN DE LOS PUEBLOS INDGENAS.
Integrantes del Movimiento Indgena

Nosotros los Pueblos: Purpecha, Mazahua, Otomes, Nahuas y Piringas, asentados desde tiempos inmemoriales en territorio que hoy comprende la entidad federativa de Michoacn de Ocampo, Mxico
Declaramos al Pueblo Mexicano, pueblo de pueblos y ante la Comunidad Mundial de naciones:

Que los antecedentes histricos y condiciones actuales impuestos a nuestras etnias nos inducen hoy a tomar un primer paso firme en un camino que nos conducir a reencontrar, recobrar y reivindicar los principios y valores de nuestras culturas y sociedades comunitarias milenarias, desbaratadas por la incursin espaola en nuestro nico Mundo y posteriormente mediante polticas nocivas impuestas por regmenes subsecuentes, en perjuicio de nuestras culturas, formas de asociacin y vida econmica en comunidad.

Restableceremos en nuestros comunidades las condiciones mnimas, perdidas desde siglos atrs, que nos demanda la dignidad humana y la vida misma y que nos propiciara las condiciones necesarias para detonar el desarrollo pleno del ser humano indgena en condiciones de justicia y dignidad, por generarse mediante la administracin poltica y econmica, sujeto al modelo ancestral de produccin y desarrollo econmico en comunidad, herencia de nuestras races culturales sabias de nuestros antepasados, que debemos rescatar y adecuar a nuestros tiempo.

Hoy emprendemos el camino hacia un modelo econmico que nos permitir reivindicar para nuestros pueblos los frutos y beneficios de una vida solidaria y comunitaria.

Modelo comunitaria de trabajo, produccin y propiedad colectiva que aplicaremos de nuevo en la produccin y explotacin racional de nuestro acerbo de recursos comunales, territoriales, agrcolas, forestales, minerales, pecuarios, pesqueras, econmicas etc. para fomentar, de manera exponencial, nuevas fuentes de trabajo en beneficio de nuestras comunidades, quienes percibirn la reparticin justa de los frutos obtenidos, para con ello alcanzar mejores niveles de vida con plena justicia social.

Modelo con que pretendemos rescatar nuestras culturas de una extincin tanto previsible como eminente y que nos permitir construir un destino distinto a lo hoy trazado por la federacin y los poderes antagnicos a los pueblos indgenas como as tambin al resto del pueblo mexicano.

Destino distinto por ser lo nuestro promisorio de bienestar para nuestros pueblos y por aadidura a nuestro gran pas, ya que posibilitara nuestra aportacin y participacin efectiva en el desarrollo econmico de nuestra regin, entidad y Nacin.

Emprendemos hoy un camino iluminado por los Derechos Humanos que vislumbra una mayor justicia social, que ser el producto de nuestro caminar en apego al derecho constitucional, internacional y el humano y que nos promete engendrar nuestro sueo vido de reencontrar y reivindicar nuestra dignidad humana individual perdida y por consecuencia rescatar la dignidad de nuestros pueblos, comunidades que hoy se encuentren sumergidas en una vil y sofocante pobreza extrema. Este modelo y camino consensuado nos compromete con la vigilia y defensa enrgica y permanente de los derechos inalienables de nuestros pueblos.

Armados con la ley viva y la encomienda obligada ante nuestros hijos de superar las condiciones pauprrimas en que vivimos. Ejerceremos los principios de la autodeterminacin, articulando nuestra liberacin como primer paso: la administracin propia de nuestros recursos territoriales y naturales.

Hoy que se exacerban los llamados a tomar las armas del Estado contra el narco, el narco contra el Estado, del narco entre s, se percibe una escalada armamentista, con represin y militarizacin nunca vista antes en el Mxico moderno, que a la postre ha llegado al genocidio al ser asesinados ms de 14,000 mil conciudadanos desde Diciembre del 2006. Nosotros PREGUNTAMOS AL MUNDO, acaso la sangre derramada en este llamada Guerra contra el Narco no es de seres humanos?, connacionales descarriados, presuntos delincuentes SI, PERO AL FIN, INTEGRANTES TODOS DE NUESTRA ESPECIE, HIJ@S, HERMAN@S, PADRES y MADRES. Presenciamos el Sacrificio Humano exigido por los sacerdotes en el Templo Mayor del Imperio Capitalista en su propia Guerra Florida contra la Humanidad y nuestra Patria en ejercicio de su culto pagano al Mammon: El Oro, fuente de su Podero, Culto que fue la ruina de nuestra noble civilizacin en el nico Mundo.

NOSOTROS LOS PUEBLOS INDGENAS:

No invocamos la toma de armas!, SINO la TOMA de CONCIENCIA humana!
Desde la incursin espaola la condicin de indgena ha sido y sigue siendo un epteto y sinnimo de pobreza, marginacin, exclusin. Motivo bastante para avivar el desprecio y rechazo de la sociedad criolla mestiza y hegemnica. Nuestra civilizacin y sus logros fueron desbaratadas y casi exterminadas, quedando hoy escasa memoria del alto nivel de desarrollo logrado por nuestros ancestros. Ante este rechazo y desprecio cruel de la sociedad mestiza, quienes llegaron para suplantarnos como seores de nuestro territorio y destino, algunos aborgenes han optado por negar su condicin de indgena en humillante y vergonzosa complejidad malinchista de auto-desprecio que flagela con su negacin sus propias races y antepasados, pretendiendo superar mediante su imitacin al mestizo el estigma impuesto por la sociedad mestiza hegemnica hacia nuestras etnias, originales seores del territorio hoy conocido como Mxico. No somos admitidos ni vistos como iguales por la sociedad que hoy domina esta tierra que miles de indgenas seguimos venerando como la manifestacin de Tonantzin, materia viva de nuestra Madre Tierra. Segn nuestras creencias y tradiciones milenarias, la Tierra no pertenece a los Hombres, sino los Hombres pertenecen a la Tierra, siendo que segn nuestra cosmogona ancestral y actual los hombres somos compuestos por los elementos eternos y divinos: Aire, Agua, Tierra y Fuego.

El rechazo y desprecio del mestizo transculturado hacia el indgena sigue vigente. Nuestras culturas sufren la embestida de una NEGACIN DE NUESTRO PASADO, propiciado por la vulnerabilidad de nuestros pueblos ante la embestida constante de los medios masivos y las secuelas de un mundo globalizado, as como la transculturacin impulsada al convertir en herramienta inconsciente de conquista a nuestros propios jvenes, quienes al ser obligados a abandonar sus comunidades de origen se convierten en enemigos de su propia etnia. Posteriormente la falta de oportunidades los obliga a migrar hacia el norte, en la esperanza de encontrar lo que su pas no pudo proporcionarles, donde son emergidos en una segunda transculturacin al servicio del imperio.

Ante este disyuntiva trgica y cruel de ser menospreciados y rechazados por la cultura colonial impuesta y el efecto de los factores que conducen a la erosin dolorosa e desintegracin tortuosa de nuestras propias culturas milenarias, los jvenes de nuestras etnias se encuentran atrapados entre una cultura que pierde relevancia y vigencia en sus ojos y otra que no los admite, por ello caen en la depresin y los vicios derivados de eso, hundidos en la desolacin ante la carencia de un futuro de expectativas y esperanzas. En esto se fundan las coyunturas econmicas actuales, polticas y sociales, que generan crisis existencial y de sobrevivencia. Extinguiendo la alegra por la vida misma!

Nuestras creencias, cosmovisin y construccin social son igual al de todas las culturas milenarias del mundo, tomando como ejemplo el resurgimiento de China, India y nuestra hermana Bolivia, que con sus ejemplos vemos el resurgir de credos que se sustentan en una FE en las evidencias no empricas.

No somos artefactos histricos y obsoletos, sino seres vivos!, con la firme intencin de defender el pleno goce de nuestros derechos plasmados en la CONSTITUCIN POLTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS y en la DECLARACIN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDGENAS, adoptado por la Asamblea General el 1 de Septiembre de 2007 y suscrito por Mxico el da 13 de septiembre de 2007, documentos que en su conjunto enumeran y establecen la proteccin de nuestros derechos colectivos e individuales, el derecho a la autodeterminacin que conlleva a mantener viva nuestras culturas en todas sus expresiones.

Hoy avanzamos un primer paso adelante en un camino promisorio de conducirnos a reencontrar, recobrar y reivindicar los principios y valores de nuestras culturas y sociedades comunitarias para restablecer las condiciones que demanda la vida misma y permitir el desarrollo del ser humano indgena en condiciones de dignidad: LA VIDA EN COMUNIDAD.

Nosotros los indgenas ofrecemos aportar de manera efectiva con acciones y recursos la construccin de un destino distinto, promisorio en beneficio de nuestros propios pueblos y por aadidura contribuir a rectificar el rumbo errneo que ha tomado nuestra gran pas, rumbo y visin de seguirse nos llevara a una ruina segura.

Perjuicios y polticas instituidos desde hace casi 500 aos y que hoy siguen sin revertir producen actos de violencia contra nuestros pueblos, como lo son la pobreza extrema y la marginacin institucionalizado de las etnias mediante el paternalismo, asistencialismo y clientelismo, aniquilando las condiciones esenciales para garantizar tanto la supra vivencia y el sano desarrollo humana de los integrantes de nuestros pueblos.

FOMENTAR LAS CONDICIONES QUE NOS PERMITIRN FORJAR UN DESTINO DISTINTO AL ACTUAL, QUE CONLLEVA AL EXTERMINIO DE NUESTROS USOS, COSTUMBRES Y TRADICIONES!

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Declaratoria / autoria / Santiago Bravo (Purepecha)