¿ESCAPARSE DEL PODER?
Uno de los objetivos de la educación en la sociedad en general según algunos estudiosos es en buscar la emancipación del ser humano de las ataduras como los complejos y perjuicios personales y colectivos, pero sobre todo busca y tiene como objetivo que el ser humano revalore su dignidad y condición humana; y que abandonen el mundo de los vicios y de la servidumbre, este ha sido el espíritu de los pensadores que vivieron en la época que se conoce dentro de la historia de la filosofía como la ilustración.

Estas fueron las luces influenciadas que llevaron a los grandes personajes de la historia mexicana a iniciar la guerra de la independencia, como Hidalgo y Morelos por mencionar algunos, que desde ese tiempo ya habían conocido y leído las principales obras filosóficas de los más grandes pensadores franceses que les llegaron sus libros por los Puertos mexicanos en embarcaciones de manera clandestina.

En nuestro país, es un pueblo pluricultural así lo establece la Constitución Mexicana, en el que existen otros pueblos o etnias dentro de la geografía nacional donde se deben de respetar y reconocer al ser diferente. Uno de los retos del país en ese entonces, fue en cómo homogenizar a todas las culturas indígenas para que existiera una sola cultura, una sola historia, un solo pensamiento, una sola lengua nacional y donde los pueblos indígenas tenían que sumarse no respetando sus lenguas y sus formas particulares de organizarse, pero sobre todo su forma de pensar.

Ahora cabria preguntarnos en la actualidad ¿somos ese país que ellos idearon? ¿Somos una sociedad con justicia e igualdad? La realidad se agacha con vergüenza, porque sigue las injusticias, la discriminación y la pobreza, seguimos siendo una sociedad sujeta a los hombres del poder; que diseñan, definen, ejecutan, todas las políticas económicas, culturales sin los consensos y consultas. Podemos decir, que nos seguimos moviendo en nuestros días en la lógica por los que tienen “el afán de Poder” tal como lo planteaba Hobbes y ante la necesidad de “escapar del poder” como lo sostenía Sócrates en la antigua Grecia.

“El primer filosofo de la política en la época moderna, Thomas Hobbes, comprendió cuál es el móvil que nos impulsa en la vida: es el deseo. Sí la pulsión originaria de la que todos los demás se derivan es el deseo, su faceta negativa es temor a la muerte, el más simple de todas las acciones humanas. De allí, el afán de poder. Poder para asegurar la preservación de la vida, poder para protegernos de la muerte, un perpetuo e incesante afán de poder que sólo cesa con la muerte”.(1)

Por el contrario, “el hombre de bien” no es esclavo del afán de poder que mueve a los demás hombres, está movido por el “escapar al poder”. El Enunciado de Hobbes se ha invertido. Escapar del poder no equivale a aceptar la impotencia sino no dejarse dominar por las múltiples maniobras del poder para prevalecer; es resistirlo. Al poder se opone entonces un contrapoder. Podemos llamar “contrapoder” a toda fuerza de resistencia frente a la dominación. El contrapoder se defiende y se resiste al poder. Aquí la importancia de nuestra cultura, la música, la danza, la lengua, vestido, es una forma de resistir.

En las escuelas nos han inculcado y enseñado que somos mexicanos donde se cuenta con una historia, así como los símbolos patrios, un himno nacional donde hay que respetar las instituciones. Construcción que no ha sido fácil sino que ha sido producto de muchas revueltas sociales y en el que ha habido caídos, sin embargo, en nuestras comunidades seguimos viendo con tristeza que hay, desempleo, discriminación, falta de servicios de salud etc. Por eso vemos con escepticismo a los festejos del Bicentenario y Centenario acaso ¿Tenemos algo que festejar?

Cómo podemos ver, los pueblos indígenas estamos viviendo en una estructura social no propia, sino ajena a los verdaderos intereses de la comunidad, se vive en esta misma lógica de estas democracias que hemos analizado y que han sido diseñados teóricamente por los intelectuales no indígenas u ajenos a la vida de los pueblos indígenas. Los pueblos constituyen “este escape del poder” que hablamos al inicio por su vocación ética por que tienen muy en claro que el poder corrompe y tal parece que a medida de que estén más lejanos en cierta forma se preservan los valores, la lengua una forma de organización, pero sobre todo una concepción propia y colectiva de ver el mundo nuestro.

Por último, como lo sostendría el maestro Luis Villoro “En contraste entre el individualismo que permea todo el pensamiento occidental, el comunitarismo de los pueblos indígenas. En la época moderna, el pensamiento ha estado centrado en el sujeto individual, desde Hobbes, Descartes, Kant. Frente al individualismo occidental donde el “yo” es el centro, y el “nosotros” comunitario y que mucho trabajo esta costando en reconstruirlo desde abajo, desde las comunidades y ese es el gran reto nuestro.
Fuente:
(1). Luis Villoro, TRES RETOS DE LA SOCIEDAD POR VENIR,
(Justicia, Democracia Pluralidad)
, Edit. Siglo XXI. Pg. 15, 17, y 66.