Hola & Bienvenido(a) a nuestra página comunitaria Purépecha. ¿Esta es su primera visita? Registrarse
►Chúxapajtsin:
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Flickr Venos en YouTube
    • Terútsemue - Bienvenidos - Welcome - Bienvenue - Willkommen - Bem-vindo

      Página en memoria de nuestro amigo por siempre: Tatá Mateo Pérez Ramírez. †
      Bienvenidos
      Image Tatá Jurhíata sésekua jimbó: Terútsemue sesï, janóe sani ixú ini P'urhé irétani jimbó, juchári anápu jimbó kurhámukukua ka uandákua etsákutarakuarhu. Jué je kúngorhentani iámenduecha, jué je sesï pájperani. Ka jaué je iasï k'oru p'ískuntani, uinháskuntani ka anháxustantani juchári iréchekuani, jurhéngorhekua juchari Naná ka Tatá K'eri Tu anápuecheri. Jué je iámenduecha janhánarhiani juchári T'arhésïchani ka Tukupuachaéchani, Naná-Tatá Kuerájperini ka K'eri Kurhíkuaerini ambé; indé jindésti juchári jakájkukua ka janánharhikua. Juéchka je iámenduecha jarhóajpeni ka jarhoájperani sani ixujtu...
      Bienvenidos
      Bienvenidos a este medio de comunicación comunitaria P'urhépecha, y la voz de las comunidades del Pueblo P'urhépecha de Michoacán, México. Fomento activo de la tradición oral y la ventana del Pueblo en proceso de recuperación de sus raíces de origen prehispánico. Por favor Registrese si no lo ha hecho aun, para que disfrute por completo de todos los Foros de esta comunidad indígena. Manden mensajes privados a los administradores en esta misma página o en las redes sociales, para el envió de aportes, archivos, escritos o dudas en esta página.
    • Comunalidad y resistencia ante el genocidio neoliberal. Una perspectiva desde la comunidad de Huecorio

      Comunalidad y resistencia ante el genocidio neoliberal. Una perspectiva desde la Comunidad de Huecorio.

      Sandra Jasmín Gutiérrez De Jesús
      Maria Guadalupe Gutiérrez De Jesús
      18 de agosto, 2016
      Huecorio

      Hablar de comunalidad es poner sobre la mesa un conjunto de saberes, principios y prácticas milenarias que han permanecido en la memoria de los pueblos indígenas del continente americano, que nos transportan al seno de nuestro ser, a nuestras raíces culturales, ya que a pesar de siglos de colonización seguimos resistiendo dignamente un genocidio sistematizado. En las últimas décadas, la idea de comunalidad ha sido un importante punto de discusión, reflexión y debate, expuesta como una alternativa al modelo neoliberal, como una fase de reconstitución de los pueblos originarios en medio de un proceso catastrófico. Es decir, otro mundo es posible donde todos tengamos un espacio y podamos reproducir nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras costumbres. Sin embargo, en este espacio nos gustaría abordar la relación entre comunalidad, autonomía y resistencia, reflexión que bien puede ser el resultado de los procesos identitarios, políticos y sociales que se han vivido en mi comunidad (Huecorio, municipio de Pátzcuaro) en los últimos años.

      Pudiéramos también asegurar que estas letras reflejan muy propiamente la preocupación, indignación y desesperación de mucha gente, que ante las amenazas de las que ha sido objeto la comunidad—entre estas la invasión de talamontes provenientes de la ciudad de Pátzcuaro, los cuales son protegidos por las autoridades, como pasa en muchas otras comunidades; la usurpación de tierras por particulares al igual que la venta de ejidos que han provocado una acelerada reducción de tierras en la comunidad; los intentos del ayuntamiento por anexar a Huecorio como una colonia más de la ciudad de Pátzcuaro, resultando en la desaparición de la Jefatura de Tenencia y el Comisariado Ejidal, eliminando por completo nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos, es decir, nuestra autonomía; y finalmente el abandono gradual de nuestras costumbres y tradiciones por ideas modernas y costumbres ajenas que desintegran el tejido social de nuestra comunidad y nos deshumanizan cada día más. Ante esta situación, nuestro principal interrogante es, ¿Cómo organizarnos para resistir y confrontar este proceso de despojo territorial y cultural que es parte esencial del sistema neoliberal impuesto por el Gobierno Mexicano?

      Declaraban los Zapatistas el 20 de enero de 1994: “Si tenemos que escoger entre caminos, siempre escogeremos el de la dignidad. Si encontramos una paz digna, seguiremos el camino de la paz digna. Si encontramos la guerra digna, empuñaremos nuestras armas para encontrarla…” La larga lucha histórica de nuestras comunidades por conservar la dignidad—una de las pocas cosas que el proceso de colonización no ha podido robarnos—se construye desde el seno de la comunidad, porque es dentro de este sistema colectivo que reforzamos nuestra cultura y nuestra historia, que estan escritas en las memorias de las gentes. Y al descubrir estas historias escritas con la sangre de nuestros abuelos, de los abuelos de nuestros abuelos, es obligatorio preguntarnos, ¿Cuál es el camino que debemos seguir? ¿El de la sumisión y la opresión que son el pan nuestro de cada día en este país, para finalmente quedarnos sentados y morir, ya sea de hambre o lejos de los nuestros en lugares tan lejanos y extraños? ¿O levantarnos y luchar dignamente para defender lo que tenemos y lo que somos, como nuestros antepasados nos han enseñado?

      No es sorpresa para nadie que nos enfrentamos ante un sistema que nos convierte en muertos vivientes, en máquinas de producción, en un número más en las estadísticas, y a veces ni eso porque para el neoliberalismo el que no produce no cuenta, no sirve. De esta manera, el sistema neoliberal nos mata de varias formas. La primer forma es el empobrecimiento del campesino, del indígena, del más pobre entre los pobres, para luego no tener que comer porque el dinero se lo llevan los más ricos, los empresarios, los políticos, dejando a la gente del campo y los suburbios marginados de la ciudad aún más marginados y empobrecidos de lo que ya estan; donde las enfermedades matan sin piedad cuando no hay dinero para comprar una caja de pastillas o pagar una consulta a un médico, más aún cuando no hay ni hospitales. La segunda forma es la violencia, la opresión por parte del Estado Mexicano que asesina a los que se atreven a alzar su voz, a exigir un cambio, a realizar ese cambio por su propia cuenta. Esto puede verse claramente en los hechos ocurridos a menudo en Michoacán donde estudiantes, maestros y comuneros han sido golpeados, encarcelados, desaparecidos, o lo que es lo mismo, asesinados por el gobierno. Finalmente, la tercera forma es la migración, que también es una forma de morir lentamente, una forma de despojo, una expulsión forzada, para terminar en un país donde no queremos estar, donde se nos humilla, discrimina y también se nos mata.

      Y al repensar estos procesos, que muchos de nosotros hemos experimentado, llegamos a la conclusión que, a final de cuentas, no existe nada más importante, nada más elemental para nuestra supervivencia, que la comunidad; y es en la comunidad que podemos encontrar la respuesta ante el neoliberalismo salvaje al que nos hemos estado enfrentando, porque es ahí donde nacemos, donde crecemos, donde nos reproducimos y nos reinventamos. Como exponíamos a principios de esta reflexión, el ayuntamiento se ha acercado en varias ocasiones a la comunidad de Huecorio en intentos por que nos incorporemos como una colonia, y dejemos de ser comunidad, propuesta que se ha rechazado totalmente. Cuando subimos al monte, justo al pie del Estribo Grande, podemos observar como la ciudad de Pátzcuaro sigue extendiéndose, incluso con grados de agresividad, quemando el bosque perteneciente a la comunidad, una práctica que no tiene nada de nuevo para obligar a los campesinos con poca tierra a deshacerse de lo poco que se tiene. Ante estas amenazas me parece que conservamos una de las armas más importantes, mas efectivas, e incluso más viejas, que es la asamblea general. En la asamblea opinamos, debatimos, discutimos, concensamos, y nos organizamos. En la asamblea es donde podemos experimentar la forma de democracia más pura que pudiera existir, y que el proceso continuo de colonización ha venido a corromper y destruir a través de ideologías que fragmentan a nuestra comunidad.

      Poco a poco vamos interiorizando una mentalidad de derrota que nos afirma que somos débiles, que contra el gobierno nadie puede. Pero es en la unificación y la organización de la comunidad que la lucha florece, y aprendemos a caminar unos con los otros, con respeto, fortaleza y dignidad. Si el cabildo de Pátzcuaro logra su objetivo, estaremos perdiendo nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos, de reproducirnos; estaremos perdiendo nuestra historia, nuestra memoria; nos estaremos perdiendo a nosotros mismos. Las estructuras y mecanismos internos que nos identifican como comunidad, no serán más, y se irá con todo eso la memoria de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos, de nuestros tatarabuelos, de todos aquellos que defendieron y que caminaron por la tierra donde el día de hoy estamos. Y nos parece que esta es la respuesta al por que es importante luchar y defender nuestra comunidad, no sólo en el ámbito territorial, sino en nuestra forma de ser, hacer y de vivir, que a final de cuentas están ligadas a nuestro territorio. Es una respuesta que abarca no sólo el redescubrimiento y reconocimiento del pasado sino también una proyección hacia el futuro porque para poder transmitir nuestros saberes, nuestras costumbres, nuestra forma de pensar, de hacer y de vivir, es fundamental y preciso hacer valer nuestro derecho a la autonomía en sus diferentes planos—política, cultural, territorial y económica.

      Mucho se ha escrito ya sobre los principios comunitarios que sostienen a una comunidad originaria, tales como el trabajo comunal, la ayudua mutua o la toma de decisiones colectivamente basándose en un sistema normativo milenario. Estos principios y prácticas comunitarias se llevan a cabo diariamente en nuestra comunidad. Éstos, sin embargo, representan mucho más que un sistema de valores comunales o colectivos. En el sistema de cargos, en el ejercicio de puestos civiles y comunales, en las fiestas, en las faenas y en las asambleas, por ejemplo, la comunidad legitima y ejerce su derecho a la autodeterminación. Larry Gross—del pueblo Annishinnabe en Estados Unidos—enfatiza muy atinadamente en su trabajo la importancia de la soberanía y autodeterminación cultural de los pueblos originarios, sostenidas en sus historias de creación, en su tradición oral, esas mismas historias que el mundo occidental llama despectivamente “mitos.”

      La autodeterminación cultural, sin lugar a dudas, debe venir acompañada de la libre determinación política, económica, lingüística, alimentaria. Gross, al hablar de los daños que la colonización ha vertido sobre nuestras comunidades, acuñó el término Síndrome de Estrés Postraumático, (PTSS por sus siglas en inglés), ya que los pueblos originarios hemos experimentado un apocalipsis en primera fila. Nuestras comunidades han sobrevivido al exterminio deliberado y sistemático, el cual lamentablemente aún sigue su curso por medio del neoliberalismo que busca acabar con los derechos inherentes de las comunidades originarias. Incluso, más peligroso y dañino ha sido la asimilación del pensamiento occidental, impuesto desde el principio de la invasión europea, enajenando completamente al humano de la naturaleza y de todo lo que nos rodea. No obstante, los pueblos originarios no sólo hemos sobrevivido, sino que hemos sabido resistir dignamente los grandes torrentes de la llamada “civilización” que ha buscado brusca y sagazmente erradicar los pensamientos y enseñanzas comunitarias de las comunidades.

      En cuanto a Huecorio, nos atreveriamos a señalar que la mayoría coincidimos que el neoliberalismo y la globalización han afectado trágicamente a comunidades como la nuestra. En este sentido es de suma importancia desarrollar una consciencia crítica—autocrítica más bien, como lo resalta el intelectual Lakota Vine Deloria Jr.—de quienes somos y por que luchamos; y posteriormente, decidir como lo hacemos. Habría que preguntarnos, ¿hasta dónde y qué tanto estamos dispuestos a luchar por nuestra comunidad, por nuestras tierras, por nuestros padres y abuelos, por nuestros antepasados, por nuestros hijos, por nuestras tradiciones, por nosotros mismos, por la libertad para decidir sin coerción externa, basados en los principios y valores comunitarios-colectivos que nos han sostenido como comunidad, siempre autoevaluándonos crítica y constructivamente e imaginando el nuevo horizonte de Huecorio—o de la comunidad de donde vengamos—, culturalmente, políticamente, económicamente, y por que no, lingüísticamente.

      Los objetivos de esta tarea para el caso de Huecorio son: que no sigamos en el estado de humillación cultural, rezago económico y opresión política por parte del ayuntamiento de Pátzcuaro y del Estado Mexicano; que no nos despojen de nuestas tierras; que nuestra cultura, costumbres y tradiciones se sigan reproduciendo; y que no nos roben nuestra memoria. Porque el vivir comunitario refuerza nuestra identidad, nos une en comunión con nuestros antepasados y nuestra historia, para hacernos caminar con el corazón y resistir con fuerza y dignidad. Es dentro de la comunidad que aprendemos a soñar y a crear otros mundos. Es una tarea difícil—especialmente para algunas comunidades que hemos vivido en un estado de aletargamiento por un largo tiempo—pero no imposible. Que las interrogantes que hemos planteado en este escrito nos permitan reflexionar juntos y encontrar el camino hacia una comunidad más fuerte y unificada, que como los Zapatistas han afirmado y los pueblos originarios han demostrado siempre, la esperanza también se siembra y se cosecha.



      Este artículo fue publicado originalmente en el tema del foro: Comunalidad y resistencia ante el genocidio neoliberal. Una perspectiva desde la comunidad de Huecorio iniciado por sandy23 Ver mensaje original

    Esta página comunitaria se reserva el derecho de prohibir el uso de cualquier programa, archivos y/o información en concordancia con los Derechos de Autor. www.Purepecha.mx NO aloja ningún tipo de material con Derechos de Autor en su Servidor, todo lo que aquí se encuentra y muestra son links o enlaces a servidores externos y la WEB ni el Staff tienen responsabilidad legal directa sobre dicho material.
    Solo unas cuantas partes de ésta página Web tiene COPYLEFT. Y para el resto, siempre se agradecerá que se cite a los autores originales y correspondientes del contenido de la obra: música, imágenes, archivo(s), vídeos, documentales, películas y escritos P'urhépecha (Purepecha) en cuestión. Esta página de comunicación indígena por asamblea comunal de la Cultura P'urhépecha se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. Basada en una obra en http://www.purhepecha.org. Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://www.purepecha.mx
    Este sitio Web es la propiedad intelectual de tod@s los P'urhépecha de Michoacán, México y en el Extranjero. Ha sido creado y diseñado exclusivamente con Fines Culturales desde el día Domingo 10 de Febrero de 2008, es expresamente prohibido utilizar este sitio para fines comerciales y de lucro ajenos a las costumbres y tradiciones de la Cultura P'urhépecha.
    Este sitio se administra y diseña desde la Comunidad Indígena de Santa Fe de la Laguna, Municipio de Quiroga, Michoacán, México.
    En común acuerdo, nos reservamos el derecho de admisión y expulsión o baneo de usuarios(as) registrados.
    www.Purhepecha.org + www.Purhepecha.com + www.Purhepecha.mx
    El huso horario es GMT -5. La hora actual es: 03:01.
    Powered by vBulletin® Version 4.2.5
    Copyright © 2019 vBulletin Solutions, Inc. All rights reserved.
    Traducción por vBulletin Hispano Copyright © 2019.
    Página comunitaria, medio de comunicación del Pueblo P'urhépecha, Michoacán, México.
    www.Purhepecha.com Todos los derechos reservados © Copyright 2008-2019.
    ;